Aquí les dejo unas letras hundidas… Que les gusten
No te me hundas mucho
Es la recomendación que hacen las personas queridas a quien tiene tendencia a regodearse en sus profundidades. Con frecuencia dicen que las situaciones de la vida no son aquello que pasa, sino la forma en la que se afrontan dichas situaciones.
Cuando va a la costa suele mezclar baños de sol y de agua, en busca de contrastes de temperatura y medio que remuevan por fuera hasta llegar bien dentro. Nada en las playas hasta llegar a zonas algo más profundas, para sumergirse y otear con sus gafas el fondo del mar. Nunca se consideró buzo, aunque le gusta fantasear con la idea de encontrar tesoros hundidos al sumergirse.
Ese descenso a las profundidades es común también en su análisis de las relaciones, en su búsqueda de porqués en relación a sus fracasos. Cuando se suceden situaciones que le llevan a lo más hondo, no busca con ansia el ascender hacia la superficie, sino que permanece en el fondo, otea y rebusca entre lo más recóndito y busca algo que justifique salir otra vez en busca de luz y aire. Ese estilo masoquista de proceder lo aplica tanto a la forma de afrontar situaciones que le afectan, como a su hobby marino.
En uno de eso descensos a sus simas más hondas, al revisar el fondo en busca de especies extrañas, encuentra una pastinaca. Sin saber nada de ella, no entiende que esa especie de manta-raya con cola es, además de un ser precioso con formas suaves, un animal peligroso y potencialmente mortal. Disfrutar de esa visión provoca la perplejidad en cualquiera, máxime en alguien que busca en los lugares más profundos las más bellas sensaciones.
La calma de la profundidad añade belleza al encuentro. A veces, entre el maremágnum de corrientes, de idas y venidas y de la inmensidad del universo o del océano, sea líquido o personal, encuentras un punto de quietud desde donde puedes ver, a lo que crees que es una distancia segura, un ser maravilloso. Sea en la situación que sea, encontrarse con algo tan especial como para paralizar latidos o inmersiones, hace el momento intenso aún en su brevedad.
La inexperiencia, o la inconsciencia, puede llevar de la valentía a la temeridad en un golpe de marea. Un buzo experimentado sabría que no hay que acercarse a un peligro tan letal hasta el punto de quedar al descubierto. Además de la calma tensa que transmite un ser ligero y delicado, hay que contar con el peligro de quedar al alcance del aguijón que finaliza sus finas formas. Un golpe certero en el corazón puede inyectar un veneno mortal en la sangre del curioso que quería llevarse una imagen inolvidable del fondo del mar. Un amante versado sabría, igualmente, que exponer el corazón a algo tan peligroso como un amor tan profundo como un océano sería una invitación a la catástrofe. Acercarse a algo tan hermoso como mortal fue el último regodeo de un corazón obstinado, y de un buzo inexperto.
“No te me hundas mucho”. El deseo de seres queridos cuando ven estados de ánimo deprimidos equivale a la advertencia ante la temeridad de ahondar en sus inmersiones hacia zonas más insondables y oscuras. Encontrar tesoros escondidos en el fondo puede ser la antesala de la pérdida de rumbo hacia la superficie, del regodeo en las profundidades, y de la locura innecesaria que paraliza la inmersión y el corazón.

“Buzo inexperto muere al ser picado en el corazón por una pastinaca”. Los periódicos, ávidos de noticias en el desierto noticioso veraniego, titularon poéticamente el suceso. Al buscar declaraciones de sus allegados, encontraron la famosa advertencia: “Cuando estaba triste le gustaba fondear en busca de situaciones inolvidables… Mira que le dije “no te me hundas mucho”…”.
Fotografía de Glen Bowman from Newcastle, England – Tynemouth Blue Reef Aquarium 11-04-2007 15-46-43, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9534192
Mi nombre es Daniel López y soy el autor de Letropilatorio. Aquí encontrarás relatos, cuentos y poemas recogidos en mi blog, así como mis últimos trabajos publicados. ¡Gracias por leerme!
Precioso!
¡Gracias, Irene!
Me encanta!!!👌🏾
¡Gracias, guapa!