Mi padre, mi orgullo.

Hoy hace dieciocho años que enterraron a mi padre. Su ausencia se ha hecho mayor de edad.

Al poco tiempo de pasar escribí estos versos. No es lo mejor que he escrito, ni siquiera lo más bonito… Pero son las letras que han salido de más cerca de mi corazón y de mis entrañas.

Mi padre, mi orgullo

A Papá.

Ahora ya puedo bucear en tu recuerdo

sin que me sangre de dolor la herida

que será cicatriz en mi mente; ahora puedo

repasar sin cegarme “flashes” de nuestra vida.

Ahora sonrío al recordar que me llevabas

de la mano al fútbol, y corrías

para ganarme, y luego te dejabas

para hacerme feliz (yo ganaba y tú “maldecías”).

Y en el bar, con tu botellín

y mi batido, y tu Atleti, y mi Madrid

y tus amigos, y tu ducados, allí

a ti también se te veía feliz.

Y en el sillón recostado

ofrecías tu cuerpo de almohada,

y el ritmo de tu corazón pausado

me llevaba al país de las hadas.

Y en el campo, trabajando

regabas con el sudor de tu frente

campos yermos y huertas secas, dando

sangre para sacar fruto (siempre curraste fuerte).

Y cada noche, al volver

de fiestas que tú pagabas

calmabas a mamá… “¡Joder,

déjale, no seas tan madraza!”.

Y la Tata, con Alberto, te hizo el abuelo

más orgulloso, y por él luchaste

contra enfermedades y fuegos

que, como siempre, apagaste.

Al cambiar la carretera maldita

por una autopista hacia el cielo

nos dejaste hueco el alma, y grita

una familia y un pueblo tu duelo.

Y ahí está la cicatriz, ahora untada
de recuerdos que calman el dolor que arde
en mi corazón, y sólo se apaga
con amor y orgullo por poder llamarte padre.

A lo mejor…

A lo mejor necesito que la nube negra

descargue toda la furia de su tormenta

sobre mí.

A lo mejor mi cabeza necesita del chaparrón

para quitarme los malos pensamientos

a base de sacudir hasta la última gota

que chorree de cada pelo.

A lo mejor calándome hasta los huesos

se me limpia hasta la médula

de mal tuétano.

A lo mejor inundándome la sangre

se me limpia y deja de coagularse

en mis venas la tristeza.

A lo mejor me hace falta

arrastrarme por el barro

para poder remontar el vuelo.

A lo mejor bañándome en las aguas negras

se me quita la costra gris que me recubre

y puede volver a asomar el color.

A lo mejor necesito empaparme

por dentro para reblandecer

los callos del corazón y volver a sentir.

A lo mejor…

Bocados de Septiembre

Aquí les dejo unas letras septiembreras… Que les gusten

 

Bocados de septiembre

He leído que septiembre
es el lunes de los meses.

Que los recortes son necesarios
más para unos que para otros
por lo visto.

He visto que en septiembre
las piscinas aparecen
moteadas de hojas secas,
y las puertas de los colegios
de lágrimas de niños
y de angustia de padres
que no saben
cómo educar en la esperanza
con tal desesperación
sentida.

He sentido en septiembre
la nostalgia que acecha
por las playas,
la soledad que abre brecha
la tristeza que descerraja
besos en los labios,

que busca las costillas,
que desinfla los pulmones
que eriza las cosquillas
en atascos de madrugones.

Bocados de realidad
en el lunes de los meses.
Muerdos de debilidad.
Septiembre me duele a veces.


Poema incluido en "Entre Cuentos y Versos"

Feliz Cumpleaños, Poeta

Hoy es el cumpleaños de la poesía. Un 5 de junio nació Federico García Lorca. Siempre digo que mi poeta preferido es Benedetti, que envidio a Neruda, que me gustaría ser Bukowski y que Miguel Hernández me hizo creer que la poesía es para el pueblo… pero Lorca es El Poeta, con mayúsculas… Brindo por su cumpleaños con sus propios versos…

Si muero,
dejad el balcón abierto.

En la luna negra,
sangraba el costado
de Sierra Morena.

Tenía la noche una hendidura
y quietas salamandras de marfil.
Mi sombra va silenciosa
por el agua de la acequia.

Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire.
Se mueren de amor los ramos.
Más vale sollozar afilando la navaja.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río.
Hay un panorama de ojos abiertos.
Es un silencio ondulado.
Dile a la luna que venga,
que mi recuerdo se quema.

Duerme por el alba, ¡duerme!
Me arrepiento
de haberte querido tanto.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
La guitarra
hace llorar a los sueños.
La Tarara, sí,
La Tarara, no
la Tarara, niña,
que la he visto yo.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

Si tú vinieras a verme
por los senderos del aire.
Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube.

Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.
Tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Llena pues de palabras mi locura.

Todos los versos son de Lorca. Felicidades, Poeta

Cuando Muera

Versos de testamento…  Que les gusten

Cuando muera

Cuando muera no quiero
tumbas ni fuego.
Quiero que me planten
con una semilla de un árbol
que crezca de mí,
y como yo, lento,
de ramas enrevesadas
y corteza dura,
pero con savia dulce
y tierno por dentro.

Quiero que suene
el "Piper to the end" de Knopfler,
el "Blowin in the wind" de Dylan
Y el "Se acabó" de Leño.
Me apetece estar, más que nada
por la banda sonora, si lo pienso.

Y que mi familia llore y me recuerde.
Y que mis colegas sonrían y maldigan
"Qué cabrón, hasta al final
supo emocionarnos".

Quiero dejar más justo el mundo 
y encontrar en el final el descanso
de una vida de lucha y de disfrute
y un corazón desgastado y vetusto.

Quiero haber amado por todas mis vidas,
haber hecho sentir y sentido
vivir y no arrepentirme de no haberme atrevido
a jugármela y equivocarme sin medida.

Cuando muera no quiero
misas ni entierros.
Quiero cariño,
Un buen pedo y recuerdos.
Y si a alguien le duele,
lo agradezco.
Pero disfrútame en vida.
No quiero besos muertos.

 

Otra Vez

Aquí les dejo una de las poesías que perpetré en el Acto Poético del día 12 en Las Bulas.  Poesías surgidas en conversaciones soñadas con musas… Que les guste

Otra vez

Te suelto un «Te quiero»

a bocajarro otra vez.

Ya sé que debería soltar

estas cosas a gotitas…

Pero esta olla a presión

que tengo por cerebro

rebosa, se expresa y pita

y no tiene filtro ni medida.

 

Me encanta cuando dices «para»,

y cuando paro dices

«en el fondo,

estoy deseando que sigas».

Me encanta que digas

«en el fondo»,

cuando yo te siento así,

a flor de piel.

Me siento buceando

en tus deseos,

como si conociera

tus aguas más profundas.

 

Me dices que eso es trampa.

Pero tú eres la trampa,

y me encanta caer.

«Para, maldito poeta.

Me vas a hacer perder

la cordura otra vez».

 

Paro, por tu salud.

Paro, porque es tarde,

porque no te quiero

comprometer…

Pero suéñame

de nuevo mañana.

Y no te preocupes.

No me busques.

Te encontraré

y te soltaré a bocajarro

«Te quiero» otra vez.