por dany | Ago 24, 2026 | Cuentos, Sin categoría
No sé si hay alguien ahí, o están de vacaciones… Para el que se aburra, ahí van letras marinas…
Al mar no se le miente.
Puedes ponerle buena cara a la montaña. Despejarte entre árboles de aire viciado y escupir tus miedos entre las raíces, con la esperanza de nutrir con tus desgracias los recovecos faltos de humedad. Dejar a cada paso una rebaba de tristeza que pretende ser purgante y oxigenar tus devaneos de desasosiego. Simular que escuchas el ruido de la sierra para dejar de oír tus pensamientos recurrentes de invalidez. Gritar a los riscos con la esperanza de quedarte afónico, sin nada que decir ni que sufrir.
Puedes fingir en una piscina que el agua estancada te refresca y te limpia la mente. Autoconvencerte de que con cada brazada dejas atrás oleadas de dolor. Sumergirte hasta el suelo para impulsarte con la ilusión de salir a flote, coger aire y volver a disfrutar de aire fresco y limpio sabor cloro.
Puedes pretender que el paseo por las calles del pueblo blanquee tus dudas como sus portales. Asignar a cada portal un duelo y pasar por la puerta como el que cierra entradas a portazos, cegando de golpe las miradas de tus miedos desconfiados.
Pero el mar es otra cosa. Cuando te enfrentas al océano tus mentiras se derrumban. Las falsas esperanzas que te repites sobre que no estás tan mal no le importan a las olas. Ellas vuelven una y otra vez, como un amigo que pregunta una y otra vez qué te pasa.
Al mar no se le engaña. No es necesario ni útil ponerle buena cara, ni asumir las penas y la culpa con cara de resignación. El salitre te araña los poros y el alma hasta pelarte la piel muerta, y lo muerto que cubre esa piel.
Por más que nades con rabia intentando perder las fuerzas y el rumbo, siempre te muestra la orilla a tu espalda. «Por mucho que huyas, tendrás que volver», te dice.
Por más oscuro y profundo que sea tu buceo, siempre te reflotará hasta la superficie, empujándote a sobrevivir. No puedes pretender hundirte hasta el fondo, pues te enfrentas a una inmensidad que hace ligero el peso de tus autocastigos. Por más que sientas tu sufrimiento como irreversible, el mar te devuelve un reflejo de insignificancia.
No eres el primer náufrago que fondea en su playa. No eres más que otro marinero de agua dulce con ínfulas de lobo de mar. Ni siquiera eres el último en pensar que siente más que nadie, que le duele como a ninguno, que no volverá a poder.
No. Al mar no se le miente. Ni siquiera está claro que te engañes a ti mismo. Por más que pienses que no pasará, tu dolor vendrá y se irá como las mareas. Solo puedes tener la certeza de que tú, como el mar, estarás ahí. Más sufrido o más liviano, más triste o más animado, más oscuro o más claro, siempre llegará otra nueva noche, otra nueva tormenta, y otro nuevo amanecer. Más te vale acostumbrarte al vaivén.
Escrito el domingo, 22 de julio de 2018, en el cabo de Gata
por dany | Ago 13, 2026 | Cuentos, Sin categoría
Lo decía algún patético escritorzuelo, en relación a los amores platónicos: “Es como tocar una estrella. Sabes que nunca lo conseguirás, pero no puedes dejar de intentarlo. Y en los momentos en los que olvidas que es imposible, la sensación es increíble”.
Hubo un tiempo en que se pensaba que la luna era la cara oculta del sol, su parte de atrás.
La corriente científica argumenta, con vehemencia, datos y clarividencia, que el astro rey provoca la luz que el satélite refleja, pálida y agujereada, con sus crecimientos y decrecimientos en forma de cunas.
Los románticos se mecieron y colgaron de la luna para escribir sus elegías, la usaron como candil para sus lóbregas aventuras y estiraron la noche hasta el amanecer, asumiendo con la salida del meteoro el fin del momento para el amor.
Los pragmáticos eligieron aprovechar el día, y aplicar a los nocturnos asociaciones con la muerte, como si de vampiros al amparo de la oscuridad se trataran. La equiparación del amanecer al nacimiento de las bondades y la vida, y del anochecer al fin de la luz y la existencia en los parámetros normales, da una idea de lo cuadriculados que somos los humanos a veces.
Pero hay una facción que disfruta de los momentos de entretiempo, del instante en que el alba despunta en un nuevo amanecer, con el sol lanzando sus primeros rayos y la luna aún a la vista entre las brumas. Asimismo, cuando el sol se esconde tras el horizonte y la luna ya asoma, aún entre el azul morado del anochecer, se observa el milagro: Sol y Luna se encuentran. Es algo así como una duermevela astronómica, donde dos mundos se entrelazan.
En opinión del escritorzuelo, esa tercera vía abre la posibilidad a lo imposible: Que Luna y Sol sean amantes destinados a no encontrarse más que en escasos periodos de tiempo, anhelándose durante el resto de sus eternidades. El círculo, astral, vicioso y desastroso, se abre con cada aurora y se cierra con cada crepúsculo. Nunca más de unos momentos, ni menos que un instante, los amantes se encuentran, Sol ilumina a Luna hasta ruborizarla, y Luna se llena ante Sol hasta verle palidecer.
Sea como fuere, la luna y el sol libran la eterna pugna por encontrarse y dar rienda suelta a su pasión. Incluso algunos días dejan de lado a los planetas, que observan anonadados algo tan normal como que dos amantes se unan dejando un halo perfecto de luz alrededor de sus sombras, que jueguen a esconderse dejando galaxias enteras a oscuras…
Luego, los astrónomos y los meteorólogos dirán que fueron eclipses, alineación de planetas o fenómenos atmosféricos… La rueda del día y de la noche vuelve a girar… Hasta la siguiente duermevela sideral, en que los dos amantes vuelvan a encontrarse, aunque parezca imposible…

Escrito de «Entre Cuentos y versos». Publicado por primera vez el 16 de julio de 2013.
por dany | Jun 14, 2026 | Paranoyas, Sin categoría
Leyendo curiosidades me encontré con letras escritas a distinta frecuencia… Que les gusten.
Whalien 52.
Las ballenas utilizan su canto para comunicarse con otros congéneres. Suelen tener frecuencias parecidas, que les permiten escucharse incluso a enormes distancias.
Hay una ballena, llamada “La ballena solitaria” o Whalien 52, que utiliza una frecuencia en su canto que no coincide con la de ningún otro animal de su especie. Al analizar dicha peculiaridad, hay análisis que hablan de mutación, de malformación o de la posibilidad de que Whalien pudiera ser sorda. La realidad es que dicho canto no recibe respuesta.
Lo triste del caso son las asociaciones con la cultura popular, y con las dinámicas de relación de hoy en día. Hay varios artistas que han recogido el concepto de la ballena solitaria para ejemplificar la sensación de soledad que vivimos hoy en día, incomprendidos y desconectados del resto del mundo que, paradójicamente, se presume hiperconectado.
Por encima de artistas k-pop que asocian este fenómeno a la desconexión y la soledad que viven los adolescentes, o músicos que se inspiran o que conectan sus propias creaciones con Whalien 52… En mi imaginación aparece una imagen que lucha con esa incomunicación y que ejerce como resistencia a la soledad.
Sería absurdo creerse tan especial como una ballena única que canta a 52 hertzios y que busca desesperadamente alguien que la entienda. Sentirse único por incomprendido debe ser el sentimiento más repetido de la historia.
En cambio, brindo por quienes, en tiempos de muros y de compartimentos estanco, se echan al mar para intentar establecer conexiones. Incluso con seres que, en principio, parecen condenados a no establecer conexión ni comunicación con nadie.
Disfruten de esos momentos de conexión. Es necesario conectar de vez en cuando, aunque a veces no emitamos en la misma frecuencia. Es como un chiste… Si se explica, ya no tiene tanta gracia. Mejor conectar, aunque sea sin entender.
por dany | Feb 25, 2026 | Paranoyas, Sin categoría
Les dejo por aquí una teoría que estoy desarrollando… Que les guste.
La Teoría de las Personas Bonitas.
Últimamente, hastiado por la práctica, me ha dado por la teoría.
Existe una teoría, sin pruebas irrefutables y con excepciones habituales, que valora la belleza de las personas y las divide en personas guapas, personas atractivas y personas bonitas.
Hay personas que son guapas por fuera. Por eso generan deseo a través de los sentidos. Puede que no pero, normalmente, al conocerlas en profundidad, desencantan. La belleza que muestran en un primer momento no concuerda con lo que albergan en su interior.
Hay otras personas que son atractivas porque son guapas por dentro. Aunque a simple vista puedan no destacar, al conocerlas, se les adivinan sentimientos de bondad, honestidad, ternura… Transmiten y generan belleza en otras personas y provocan que, quien ve ese interior, más allá del aspecto externo, vea a esa persona más atractiva de lo que pudiera parecer en un primer momento a través de los sentidos. Por eso no son sólo guapas, sino que atraen, porque esas cualidades son más profundas que el mero «atractivo» físico.
Y hay veces, pocas, que se aúna el atractivo externo y el interno. Hay personas que mezclan la belleza externa con la interna. Que son guapas por fuera y aún más guapas por dentro, retroalimentando cada belleza con sus actos, sus gestos y sus sentimientos y atrayendo hacia sí a las personas que descubren esas dos fuentes de atracción. O quizá ese atractivo profundo provoca que esa persona, al ser tan atractiva por sus valores internos, provoque a su vez ser muy guapa a ojos vista… Los datos todavía no permiten comprobar todas las variantes de la teoría.
Lo que sí se sabe es que esa mezcla, valiosa por escasa y por la bonomía que transmite, muestra a una persona bonita, porque es guapa por dentro y por fuera. No se suele dar mucho y, en contraposición al extendido «malismo»* reinante, actualmente una persona bonita es casi un ser mitológico y revolucionario.
Es una suerte conocer a una persona bonita. Si eso te pasa, toca agradecer, disfrutar y preservar toda esa belleza. Siempre que puedas, rodéate de personas bonitas. En teoría, eso no se contagia, pero… Algo se te pegará 🙂
*Malismo: Término acuñado por el gran Mauro Entrialgo.
por dany | Dic 10, 2025 | Paranoyas, Sin categoría
Desde pequeño he tenido un respeto reverencial a la gente que habla bien hablando mal. Los poetas de lo grosero y de lo inmundo me han revuelto tanto o más que los poetas de métrica pulcra, ritmo fluido y verbo florido. Poetas de servilleta, de bragueta y revolcón, que diría el Kutxi Romero.
Mis amigos, también desde bien pequeño, me insuflaron en vena el veneno de las voces rotas y los sonidos rajados de grupos que gritaban de inconformismo, que despotricaban contra sistemas caducos y que alzaban la voz a grito pelao quejándose y proponiendo una mirada crítica, aguda y sin medias tintas, haciendo poesía desde las tripas y creando belleza del barro.
Y ahí estabas tú. desde los 14 o 15 años, cuando el Irra me taladraba con el «¿Dónde están mis amigos?» y la Pedrá; cuando el Patu me escribía versos de «Jesucristo García» y en el Kerflin Fernando se hartaba Deltóya; desde que el Stu decía que el Agila bien, pero ya reblandea, hasta que el Luise defendiera que Salir, Puta y Golfa también molaban; desde huir siempre que podía por la Vereda de la Puerta de Atrás hasta quedarme mirando una estrella, siempre en estado de espera; desde envidiar las letras que me acompañaban a un viaje íntimo a la locura, hasta asomarme al fondo del abismo; desde basarme en la ley innata buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ver, ni oír, ni dar; desde que regalé mi alma imperecedera, a dejar la ventana abierta por Si te vas, no te entretengas; desde el viaje hasta Gex escuchando y reescuchandote durante 18 horas con Alberto, hasta cada viaje a Talavera, Madrid, Alcázar, Granada o Almería midiéndolo en discos que poder repetir; desde despertar a base de mierdas de filosofía, a preguntarme hasta sangrar por qué la Mayéutica me acompañó hasta el infierno y se quedó allí, conmigo, poniéndome a parir; desde asumir que no queda nada que perder, porque antes o después se nos lleva el aire… Ojalá el viento sople a mi favor y me empuje, me eleve y me lleve y me lleve…
Has formado parte de mi vida y, como diría aquel en tono cursi, le has puesto banda sonora. Me has hecho gritar hasta quedarme ronco, has revuelto las entrañas y sacado mierda en forma de verso o de reflexión profunda, y hasta has desvelado un hilo de ternura debajo de esa voz rasgada y ese supuesto rock malsonante y garajero con el gorgojeo del violín y la nana del clarinete susurrándome un suspiro acompasado en el pozo en el que me has acompañado tantas veces.
Solo espero que disfrutaras todo lo posible y que no hayas sufrido mucho (algo es inevitable, por lo visto). Que los que te rodearon y te quisieron bien estén lo mejor posible y que les consuele un poco el inmenso cariño y respeto que te ha tenido y muestra ahora la gente. Los que te disfrutamos y te llevamos dentro te recordaremos… Hasta siempre, Robe.
Y eso, espero que te haya dado tiempo a decir, por última vez, Iros todos a tomar por culo.