Leyendo curiosidades me encontré con letras escritas a distinta frecuencia… Que les gusten.

Whalien 52.

Las ballenas utilizan su canto para comunicarse con otros congéneres. Suelen tener frecuencias parecidas, que les permiten escucharse incluso a enormes distancias.

Hay una ballena, llamada “La ballena solitaria” o Whalien 52, que utiliza una frecuencia en su canto que no coincide con la de ningún otro animal de su especie. Al analizar dicha peculiaridad, hay análisis que hablan de mutación, de malformación o de la posibilidad de que Whalien pudiera ser sorda. La realidad es que dicho canto no recibe respuesta.

Lo triste del caso son las asociaciones con la cultura popular, y con las dinámicas de relación de hoy en día. Hay varios artistas que han recogido el concepto de la ballena solitaria para ejemplificar la sensación de soledad que vivimos hoy en día, incomprendidos y desconectados del resto del mundo que, paradójicamente, se presume hiperconectado.

Por encima de artistas k-pop que asocian este fenómeno a la desconexión y la soledad que viven los adolescentes, o músicos que se inspiran o que conectan sus propias creaciones con Whalien 52… En mi imaginación aparece una imagen que lucha con esa incomunicación y que ejerce como resistencia a la soledad.

Sería absurdo creerse tan especial como una ballena única que canta a 52 hertzios y que busca desesperadamente alguien que la entienda. Sentirse único por incomprendido debe ser el sentimiento más repetido de la historia.

En cambio, brindo por quienes, en tiempos de muros y de compartimentos estanco, se echan al mar para intentar establecer conexiones. Incluso con seres que, en principio, parecen condenados a no establecer conexión ni comunicación con nadie.

Disfruten de esos momentos de conexión. Es necesario conectar de vez en cuando, aunque a veces no emitamos en la misma frecuencia. Es como un chiste… Si se explica, ya no tiene tanta gracia. Mejor conectar, aunque sea sin entender.