Hoy hace dieciocho años que enterraron a mi padre. Su ausencia se ha hecho mayor de edad.
Al poco tiempo de pasar escribí estos versos. No es lo mejor que he escrito, ni siquiera lo más bonito… Pero son las letras que han salido de más cerca de mi corazón y de mis entrañas.
Mi padre, mi orgullo
A Papá.
Ahora ya puedo bucear en tu recuerdo
sin que me sangre de dolor la herida
que será cicatriz en mi mente; ahora puedo
repasar sin cegarme “flashes” de nuestra vida.
Ahora sonrío al recordar que me llevabas
de la mano al fútbol, y corrías
para ganarme, y luego te dejabas
para hacerme feliz (yo ganaba y tú “maldecías”).
Y en el bar, con tu botellín
y mi batido, y tu Atleti, y mi Madrid
y tus amigos, y tu ducados, allí
a ti también se te veía feliz.
Y en el sillón recostado
ofrecías tu cuerpo de almohada,
y el ritmo de tu corazón pausado
me llevaba al país de las hadas.
Y en el campo, trabajando
regabas con el sudor de tu frente
campos yermos y huertas secas, dando
sangre para sacar fruto (siempre curraste fuerte).
Y cada noche, al volver
de fiestas que tú pagabas
calmabas a mamá… “¡Joder,
déjale, no seas tan madraza!”.
Y la Tata, con Alberto, te hizo el abuelo
más orgulloso, y por él luchaste
contra enfermedades y fuegos
que, como siempre, apagaste.
Al cambiar la carretera maldita
por una autopista hacia el cielo
nos dejaste hueco el alma, y grita
una familia y un pueblo tu duelo.
Y ahí está la cicatriz, ahora untada
de recuerdos que calman el dolor que arde
en mi corazón, y sólo se apaga
con amor y orgullo por poder llamarte padre.
Mi nombre es Daniel López y soy el autor de Letropilatorio. Aquí encontrarás relatos, cuentos y poemas recogidos en mi blog, así como mis últimos trabajos publicados. ¡Gracias por leerme!